Ya estaba pasando
Ya estaba pasando, ya estaba pasando antes de que dijéramos algo, antes de acercarnos del todo, antes de tener tiempo para decidir si convenía.
Ya estaba pasando en el cuerpo, en la forma en que la respiración se desordena sin motivo, en la manera en que uno sostiene la mirada un segundo más y entiende que ya no hay vuelta atrás.
No había inocencia, no había forma de evitarlo, no había una versión correcta de nosotros, había esa coincidencia exacta entre lo que se activa por dentro y lo que el cuerpo termina haciendo sin pedir permiso.
Ella no retrocedía, yo tampoco retrocedía, y en ese punto todo se volvía simple y peligroso al mismo tiempo, porque no hacía falta explicar nada, no hacía falta decir nada, cuando ambos sabíamos exactamente qué estaba pasando.
Había momentos en los que el lugar dejaba de importar, había momentos en los que el tiempo se reducía a lo justo, había momentos en los que todo encajaba sin esfuerzo y lo demás quedaba afuera sin resistencia.
No era desorden, no era cuidado, era una forma exacta de encontrarnos sin hablar, de avanzar lo suficiente, de detenernos justo antes, justo antes de que dejara de tener sentido.
Y aun así había algo, había siempre algo, una fricción mínima que no interrumpía pero tampoco desaparecía, una señal pequeña que ninguno de los dos quería mirar de frente.
No era falta de ganas, no era duda, era exceso, era volver una y otra vez al mismo punto, era insistir en lo mismo sabiendo que no iba a sostenerse fuera de ese instante.
Nunca lo discutimos, nunca lo nombramos,
porque lo que era nuestro no necesitaba defensa,
se sostenía en cosas simples:
tu mano encontrando la mía sin mirar,
mi respiración bajando cuando te acercabas,
ese gesto mínimo con el que me pedías quedarme.
Y aun así seguíamos, seguíamos, seguíamos,
no para probar nada,
sino porque en ese rato corto
todo tenía sentido sin esfuerzo.
Y en algún momento, sin que nadie dijera nada,
aprendimos a quedarnos más despacio,
a no forzar el ritmo,
a dejar que el cuerpo dijera lo justo.
Y alcanzaba.
Comentarios
Publicar un comentario