Agenda telefónica vacía...
(...)
Desde el día en que ella me lo contó
nunca más usé relojes que sirvieran.
Sólo me preocupo de tener los cuchillos afilados
y la agenda de teléfono vacía.
Desde el día en que ella me lo contó
nunca más usé relojes que sirvieran.
Sólo me preocupo de tener los cuchillos afilados
y la agenda de teléfono vacía.
Rafael Robles
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