tengo flores que brotan de mi piel
tengo flores que brotan de mi piel
la lengua enredada de tallos amargos
los músculos de mis brazos se endurecen como troncos
me vuelvo verde
las mariposas se comen mis restos rojos
mis intestinos y todo el embrollo desagradable
el amor me puso alas en la espalda
me vestí de blanco y sólo cagaba tierra
tenía un porcellio scaber en mis ojos antes de ya no ver el vacío
los anteojos del océano
y el canto de las viejas que barrían compulsivamente las calles por las noches
el asombro era inminente
derrotador
el corazón latía hasta que lo encerré en una lata de leche
y me dolió tanto que el placer de ser planta
se convirtió en fiebre-espanto-alergia-resfrío
tenía todo llenecito de sangre
y yo no había decidido amar el cielo azul
la veía borrosa antes de ya no ver el vacío
las mariposas me comían y era horrible que nadie se dara cuenta de que me estaba comiendo mientras yo me convertía en una planta extraña
todo empezó con el corazón
con el paro
la historia se llamó: “gotas de lágrimas para un bello retorno soledad”
y de pronto tú
con tu cartera marrón oscura
tocando mi piel y convirtiéndome en humano
arrancando mis tallos, mis raíces y mis manos
la lengua enredada de tallos amargos
los músculos de mis brazos se endurecen como troncos
me vuelvo verde
las mariposas se comen mis restos rojos
mis intestinos y todo el embrollo desagradable
el amor me puso alas en la espalda
me vestí de blanco y sólo cagaba tierra
tenía un porcellio scaber en mis ojos antes de ya no ver el vacío
los anteojos del océano
y el canto de las viejas que barrían compulsivamente las calles por las noches
el asombro era inminente
derrotador
el corazón latía hasta que lo encerré en una lata de leche
y me dolió tanto que el placer de ser planta
se convirtió en fiebre-espanto-alergia-resfrío
tenía todo llenecito de sangre
y yo no había decidido amar el cielo azul
la veía borrosa antes de ya no ver el vacío
las mariposas me comían y era horrible que nadie se dara cuenta de que me estaba comiendo mientras yo me convertía en una planta extraña
todo empezó con el corazón
con el paro
la historia se llamó: “gotas de lágrimas para un bello retorno soledad”
y de pronto tú
con tu cartera marrón oscura
tocando mi piel y convirtiéndome en humano
arrancando mis tallos, mis raíces y mis manos
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