como la bocina que no suena pero que sonó



sólo me tiene en el puente villena
encerrado en mi cuerpo pesado
con los años exhaustos
los ojos torpes

me tiene encantado mirando la profundidad del abismo
mirando el cielo para no caer
deteniendo el tránsito
los países del césped
me tiene acariciando sus manos
me tiene acariciando su pelo, su boca, sus labios
descendiendo como un niño gordo en el tobogán
me siento
pero en su falda
conversando sobre todo
sobre las hojas que no caen
mirando lo poco que queda del árbol
mirando el trabajo honorable de las hormigas moribundas

me tiene ganas como yo le tengo ganas
y el ocaso del mar es locazo cuando nos besamos
odiaba el sol y sus rayos
hasta que aprendí a no quemarme
porque no soy torpe
a pesar de que mis ojos lo son

como la bocina que no suena pero que sonó
es demasiado profundo el abismo
y no quiero caer porque no tengo alas
porque en todo caso estoy gordo
tratando de que pasen los años pronto
sentado en la ventana de a metro
como la bocina que no suena pero que sonó

como los anteojos que una vez tuviste
y que pronto dejaste de ponértelos para guardarlos para siempre

sólo me tiene intenso
provocando la derrota del fracaso
inspirado en algo más concreto que el arte viejo
porque la poesía cuando no se escribe se siente
y todo lo que se hace llega a escribirse sin letras
con la tinta del recuerdo
y con las manos atadas a ella

Comentarios