Fidel Castro, el gran dictador.


Los roedores desorganizados por la natural carencia de inteligencia que los caracteriza, pretenden volver a invadir una isla que en algún momento estuvieron cerca de conquistar para convertirla en un territorio perdido, como casi todos los del mundo, hay que ser bastante objetivo en este tipo de redacciones.

Los protectores de los grandes capitales económicos del mundo, mediante el discurso increíble del efectivo modelo democrático que establecieron, proponen instaurar en Cuba, una copia de su fenecido sistema que colisiona de modo vislumbrante e impredecible por las reglas del caos.

Con su filosofía pragmática, concluyen que ahora, que el mensajero del pueblo ha decidido retirarse del campo de batalla, podrán invadir esa isla que dejó de ser una isla para convertirse en un mundo y creen que podrán dominarla como dominaron Irak, por ejemplo.

En la actualidad, el gobierno es una institución de poder que suele proteger intereses privados y no sociales. En cuba, el poder le pertenece al pueblo y los protege bajo una democracia más real, más creíble.

Lo llaman dictador a Fidel Castro. Y en realidad si tenían razón al llamarlo dictador porque Fidel Castro dictaba al mundo lo que los cubanos decidían hacer por ellos mismos. Fidel Castro es el primer dictador en el mundo que renuncia al poder.

Asimismo, el gran dictador no nombró a ningún sucesor porque Fidel Castro conoce el grado cultural del pueblo al que sirvió, entregándoles aproximadamente medio siglo de su vida.

A Fidel Castro lo han querido matar, lo han querido derrocar, han atentado contra su vida un sin número de veces y hasta se creó una red periodística con el fin de desprestigiar al gobierno que representa pero Fidel Castro sobrevivió a todos los atentados y vicisitudes generadas por el imperio enemigo.

La revolución armada que presidió junto a otros miembros de la vieja guardia, fue justificada por la coyuntura accidentada del siglo anterior. Ahora la juventud que reemplaza a la juventud antigua protectora de los derechos sociales con principios de equidad y de justicia, tiene pleno conocimiento de que la revolución futura, es sin duda, cultural. No entendiéndose como menos violenta que la primera.

Fidel Castro, el gran dictador, sabe que se le aproxima el inaplazable e incontrolable último viaje que tiene que enrumbar con valentía. Fidel Castro no piensa en la muerte. Fidel Castro piensa que en el cielo existe una gran dictadura y que el ché lo está esperando en la orilla, de un mar inmenso y hermoso, en un yate parecido al “Granma” junto a algunos miembros de la vieja guardia que también esperan su llegada para poder cruzar la línea de la frontera y derrocar a Dios.

Se acerca la verdadera revolución.


Paul Cañamero

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